Un hombre ha demostrado en el laboratorio que puede controlar el sistema inmunitario con la mente. Luego enseñó a otros a hacerlo
Se llama Wim Hof. Con solo la respiración y la concentración, ha hecho algo que los médicos consideraban imposible: ha desactivado a voluntad su respuesta inmunitaria. Luego, un laboratorio lo verificó todo y descubrió que cualquiera puede aprender a hacerlo.
Lo llaman el Hombre de Hielo. Wim Hof, holandés, ha escalado el Kilimanjaro en pantalones cortos, ha corrido una media maratón descalzo sobre el hielo y ha resistido casi dos horas sumergido hasta el cuello en agua helada. Pero el récord que ha cambiado los libros de medicina se refiere a otra cosa: lo que es capaz de hacer dentro de su propio cuerpo, solo con la mente.
En 2011, algunos investigadores del Centro Médico de la Universidad de Radboud, en Holanda, le inyectaron una endotoxina bacteriana, una sustancia que en el cuerpo provoca fiebre, escalofríos y síntomas similares a la gripe. Mientras la recibía, Wim Hof practicaba sus técnicas de respiración y concentración. El resultado dejó a los científicos sin palabras: su cuerpo produjo menos de la mitad de las proteínas inflamatorias en comparación con voluntarios sanos, y él no mostró casi ningún síntoma. Había frenado su propia respuesta inmunitaria, algo que la medicina consideraba imposible de gobernar con la voluntad.
Quedaba una duda obvia. Quizás Wim Hof era solo un fenómeno, una excepción genética. Para descubrirlo, en 2014 el mismo grupo publicó en la revista PNAS un estudio diferente. Hof entrenó durante diez días a un grupo de personas comunes: respiración, meditación, exposición al frío, caminatas en la nieve en Polonia. Luego todos, entrenados y no entrenados, recibieron la misma inyección de endotoxina. El grupo entrenado reaccionó como su maestro, con una oleada de adrenalina, una respuesta antiinflamatoria más fuerte y muchos menos síntomas que los que no habían seguido el método. La capacidad se podía enseñar.
Durante más de un siglo, la fisiología se ha basado en una certeza. El sistema nervioso autónomo y el sistema inmunitario trabajan por sí solos, por debajo del umbral de la conciencia, fuera del alcance de la voluntad. Latido, inflamación, temperatura: todo automático, todo inaccesible. El estudio de Wim Hof ha reescrito esa página. Con la respiración y la atención, la mente ha alcanzado y modificado sistemas que se creían sellados.
Los investigadores se mantienen prudentes y recuerdan que aún no se ha demostrado si estas técnicas pueden curar a los enfermos. Pero la brecha sigue abierta y va más allá del experimento individual. Si la conciencia puede controlar la inflamación y la química de la sangre, entonces el límite entre la mente y la materia es mucho más sutil de lo que los manuales han enseñado.







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